¿Brote verde?, o ¿rebote del gato muerto?

rebote del gato-muerto

Siempre que se divisan algunos datos positivos tras una fuerte caída surge la misma pregunta, ¿es una recuperación real o un espejismo?

En términos de bolsa es muy habitual mencionar la expresión “rebote del gato muerto” para referirse a la segunda hipótesis, ya que en una amarga comparación se dice que incluso un gato muerto puede rebotar al llegar al suelo si cae desde la suficiente altura; desgraciadamente el gato está muerto y terminará nuevamente en el suelo, al igual que puede ocurrir con la bolsa o con una economía.

‘El rebote del gato muerto” (dead cat bounce) tiene su origen en Wall Street; comenzó a utilizarse por los operadores de bolsa al inicio del colapso de octubre de 1987, cuando la mayoría de los mercados de todo el mundo se desplomaron durante un breve período de tiempo.

Este comportamiento conlleva que muchos inversores, tras la incipiente bajada, consideren que el precio ya ha caído lo suficiente y que lo natural será que suba, lo que motiva a comprar acciones a bajo precio que, después, se desmoronarán aún más.  Es prácticamente imposible saber a priori si la subida en las cotizaciones se debe a un rebote del gato muerto o no, por lo que siempre que se divisen datos positivos tras una gran bajada surgirá la misma duda, de si es una recuperación real o no.

En Chile, tras un año 2014 para el olvido en materia de crecimiento, pero luego del sorpresivo IMACEC del término de año, surge naturalmente la gran pregunta: ¿estamos en una recuperación real, o en un rebote del gato muerto?

A mediados del año 2009 la Ministra de Economía y Hacienda del Gobierno de España Elena Salgado Méndez, fue quién acuñó una famosa expresión adaptada de los “green shoots” anglosajones, para referirse al favorable repunte que empezaban a mostrar los datos coyunturales: los “brotes verdes”.

Durante comienzos de Febrero, Alejandro Micco – Ministro Subrogante de Hacienda de Chile, dijo que la expansión de 2,9% en diciembre era una señal de que los motores del crecimiento de la economía estaban “dando sus frutos”, y destacó los “brotes verdes” que impulsarían el crecimiento 2015, del mismo modo que la Ministra Salgado ya lo hiciera el año 2009.

Para desgracia de la Ministra Salgado, luego de aquel año 2009 en que afirmó con fuerza: “esperemos unas semanas y los veremos” – en alusión a la aparición de los “brotes verdes”, pasaron casi 6 años desde aquella “célebre” cita y, recién hoy, su economía divisa la luz al final del túnel.

Los argumentos esgrimidos para justificar la aparición de estos “brotes verdes” de parte de nuestras autoridades económicas son, de entre otros, que:

1.- El desempleo se ha mantenido estable en niveles del 6%, lo que si bien es cierto, se encuentra explicado en gran medida por una transferencia de empleos del sector privado hacia el sector público y que algunos segmentos de la población económicamente activa se han retirado de las estadísticas de demanda laboral, puesto que ya no buscan trabajo; el trabajo por cuenta propia ha aumentado significativamente, y nada hace prever que la demanda por plazas de trabajo privado aumente.

El sector construcción, que provee de grandes oportunidades laborales, especialmente para trabajadores jóvenes, se encuentra enormemente deprimido.

2.- La inversión extranjera directa (IED), que el año pasado creció de manera considerable.

Sin embargo, en El mercurio de hoy, Salvador Valdés comenta que es incorrecto atribuir a la IED la connotación de inversión creadora de empleos locales; cabe hacer notar, que la compra de la farmacéutica nacional CFR a manos de la estadounidense Abbott Laboratories – que explicó por si sola el 14& del total de IED del año 2014, traslada el holding fuera de Chile, lo que destruye empleos, no los crea.

El ex vicepresidente del Comité de Inversiones Extranjeras, Matías Mori, en el mismo artículo, explica que las inversiones por concepto de fusiones, mayoritariamente presentadas el año pasado, no son lo mismo que aquellas provenientes a través del DL 600, pues no son proyectos nuevos o de desarrollo; “una inversión desde cero requerirá mayor mano de obra, mientras que si una firma extranjera se fusiona con una firma local, habrá mayor probabilidades de ver despidos.”

3.- El consumo privado.

El Banco Central de Chile ya advirtió durante toda la segunda mitad del año pasado, que a la mayor caída de la inversión privada se sumó una desaceleración más marcada del consumo privado, lo que llevó a reducir la proyección de crecimiento para ese año por debajo del rango anticipado a comienzos del mismo.

La ejecución de un abultado presupuesto fiscal como el presentado para el año, no garantiza de modo alguno que su impacto en el consumo privado genere el impulso necesario como para explicar los puntos de crecimiento que esta variable ha explicado en el pasado.

Evidentemente tendremos que ver que pasará con nuestro preciado cobre y nuestra enorme dependencia con el desempeño de la economía China, así como en que medida la agricultura y los sectores beneficiados por un mayor tipo de cambio logren palear las caídas en el consumo privado y mejorar nuestro estado de ánimo empresarial.

Reflexión

Volviendo a nuestra realidad, y si bien es cierto que frente a esta pregunta podemos encontrar diferentes visiones y fundamentos, una mirada objetiva nos indica desde ya hace algún tiempo que habríamos vuelto a un desempeño mediocre – dado que no hemos hecho nuestras tareas de largo plazo; un crecimiento de menos del 3% para el 2014, dio clara cuenta de la ausencia de inversiones estructurales requeridas para el impulso de una nueva fase de desarrollo, lo que ya disipaba, al menos desde esta perspectiva, el nacimiento de un “nuevo ciclo”.

En el artículo “Flexibilidad Micro y PTF”, del trabajo de los economistas Caballero, Engel y Micco (2004) acerca del grado de inflexibilidad microeconómica para varios países latinoamericanos, de entre ellos Chile, plantearon la hipótesis de que la reducción en la flexibilidad microeconómica experimentada por nuestro país a partir de 1997, ha sido una de los causantes del freno en el crecimiento de la productividad total de factores. (PFT)

Espero no encontrarme con un gato cayendo desde lo alto de alguna azotea- que pueda corroborar en alguna medida la teoría del gato muerto, ya que de ser así, y siguiendo lo acontecido con España y las palabras de su Ministra acerca de los famosos brotes verdes, tendremos que esperar hasta el 2020 para ver nuestra luz al final del túnel.

Fuente: ABC economía, La perlas de Kike Vasquez: ¿Recuperación o “rebote del gato muerto”?, Rankia, El Mercurio.

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